Tipos de bozal

La raza de mi perro me obliga a llevarlo con bozal. Pero a él no le gusta, no me deja ponérselo, no es el mismo cuando lo lleva puesto, intenta quitárselo con las patas… A algunos perros, por raza o por peso, la ley nos obliga a llevarlos con bozal. Otros simplemente como medida de seguridad porque tienen algún problema de agresión. Lo mejor siempre que tengas que utilizar un bozal es positivizarlo previamente para que tu perro se acostumbre a ello y lo vea como un accesorio más del paseo, en vez de como un castigo.   Hay principalmente dos tipos de bozal REJA: Este bozal no oprime la boca del perro, sino que le deja espacio libre para abrirla, cerrarla, ladrar… Es menos molesto que el de nailon, aunque no haya logrado adquirir esta fama, y nos sirve para prevenir la mordida. También permite que lo premiemos con comida entre las rejas e incluso le deja beber agua. Este es el bozal más adecuado y cómodo si está obligado a llevarlo, o si lo necesitas como medida de seguridad para que tu perro no muerda a otros perros o personas mientras trabajas este problema. NAILON: Este otro tipo de bozal es un “inhibidor de conducta”, castiga al perro manteniendo su hocico oprimido y cerrado sin permitir que pueda ladrar, comer, beber… Se utiliza para que deje de realizar algún tipo de conducta, como el ladrido, (con la supervisión de un profesional que nos enseñe a manejarlo) a modo de castigo. Debe ajustarse al contorno de la boca impidiendo su apertura, sin hacerle daño, sólo se pone durante unos minutos...

Positivización de objetos

¡Las novedades pueden ser buenas! Para nuestro perro hay muchas cosas que son nuevas y que le pueden generar miedos o inseguridades. Por ello es muy importante la positivización. Esta palabreja extraña consiste en hacer que las cosas que van a aparecer en su vida le resulten positivas.Debes pensar qué cosas van a aparecer en la vida de tu perro y hacer que las vea como algo bueno lo antes posible. ¡Pongamos algún ejemplo! Collar y correa: Debemos familiarizar a nuestro perro con estas dos herramientas desde el comienzo, así que una buena idea es presentárselas junto a algunas chuches antes de tener que utilizarlas. Suele ser algo sencillo, pero si nunca le hemos puesto un collar y una correa puede que el primer día que salga a la calle no le guste nada que tiren de él. Evitaremos malas respuestas por su parte. Toqueteo: Seguro que hay un momento en la vida de nuestro perro en el que el veterinario o nosotros mismos tengamos que manipularlo con las manos, subirlo a una mesa, mirarle o limpiarle los ojos… Pues bien, cuanto antes empecemos a hacerlo, mejor. Podemos incluirlo en sus juegos y, si vemos que le afecta mucho, añadir alguna chuchería. Así no le entrará el pánico cuando el veterinario lo tenga que subir a la mesa o cuando tengamos que mirarle un oído o las almohadillas. Bozal: Puede que en algún momento necesitemos utilizar un bozal de inhibición o de seguridad, y algunas razas están obligadas a llevarlos por ley. Por lo tanto, lo mejor sería presentárselo antes con unas chuches e ir poniéndoselo mediante acercamientos que...